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Y España volvió a la radio con pilas

En un mundo hiperconectado, donde la información fluye a través de fibra óptica y pantallas táctiles, un apagón masivo puede devolvernos a lo esencial. Eso fue exactamente lo que ocurrió en España durante el gran apagón eléctrico de 2025, cuando la radio con pilas, un dispositivo que muchos consideraban obsoleto, resurgió como un faro de comunicación y esperanza.

La vulnerabilidad de la modernidad

El apagón, que afectó a millones de hogares y paralizó ciudades enteras, expuso la fragilidad de nuestra dependencia de la electricidad y las redes digitales. Sin internet, sin teléfonos móviles cargados y sin televisión, la población se encontró aislada, buscando respuestas en la oscuridad. Fue entonces cuando la radio, ese medio que lleva más de un siglo acompañándonos, demostró su inquebrantable relevancia.

Las radios portátiles, muchas de ellas guardadas en cajones o heredadas de generaciones pasadas, volvieron a encenderse. Con sus pilas AA o manivelas, no necesitaban enchufes ni redes wifi. En un momento de incertidumbre, las ondas de AM y FM se convirtieron en el hilo conductor que mantenía informada a la población.

Un medio resiliente

La radio no solo sobrevivió al apagón, sino que se convirtió en el principal canal de comunicación. Las emisoras locales y nacionales, muchas de las cuales cuentan con generadores de emergencia, emitieron boletines constantes: actualizaciones sobre la restauración del suministro eléctrico, consejos de seguridad, ubicaciones de refugios y mensajes de calma. En zonas rurales, donde la conectividad digital es ya de por sí limitada, la radio fue, en muchos casos, la única fuente de información.

Pero su importancia trascendió lo práctico. La radio, con su calidez humana, ofreció compañía. Voces familiares de locutores que, en algunos casos, trabajaban bajo condiciones adversas, reconfortaron a quienes se sentían solos o angustiados. Programas improvisados, con música y palabras de aliento, recordaron a los oyentes que no estaban solos.

Lecciones del pasado, soluciones para el futuro

El regreso de la radio con pilas durante el apagón no solo subraya su resiliencia, sino que nos invita a reflexionar sobre nuestra preparación para crisis futuras. En un país donde la tecnología avanza a pasos agigantados, este episodio nos recuerda la importancia de mantener sistemas de comunicación simples y accesibles. Organismos de protección civil han comenzado a recomendar que cada hogar cuente con una radio a pilas como parte de su kit de emergencia, junto con linternas, agua y alimentos no perecederos.

Además, el apagón ha reavivado el interés por la radio como medio. En los días posteriores, las ventas de radios portátiles se dispararon, y algunas emisoras locales reportaron un aumento en su audiencia. La nostalgia se mezcló con la practicidad, y muchos redescubrieron el encanto de sintonizar una emisora, girando el dial en busca de una señal clara.

La radio: un puente entre generaciones

La radio con pilas no es solo un dispositivo; es un símbolo de conexión humana. Durante el apagón, unió a generaciones: abuelos que recordaban los tiempos de la posguerra, cuando la radio era el centro del hogar, y jóvenes que, por primera vez, experimentaron la magia de un medio que no depende de algoritmos ni pantallas. En un momento en que la tecnología parecía fallarnos, la radio nos devolvió a lo básico, a la voz que nos habla, nos informa y nos acompaña.

España volvió a la radio con pilas, y con ella, a la certeza de que, en los momentos más oscuros, siempre habrá una frecuencia dispuesta a guiarnos. Este apagón no solo iluminó la importancia de la radio, sino que nos enseñó que, a veces, las soluciones más simples son las más poderosas.

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